Hoy, todos sabemos que las pequeñas y medianas empresas son el tejido que sostiene cualquier país. Estas, son siempre las más afectadas en situaciones como las que vivimos, por una razón crucial, es más difícil que pequeño empresario cierre su empresa, fruto del trabajo de toda su vida, a que una multinacional con sede en «Chitindú» despida a 2.000 trabajadores de un plumazo, por eso, a veces no llegan los créditos a esos pequeños empresarios, el pequeño empresario siempre peleará con uñas y dientes e incluso con su patrimonio personal por mantener a flote su taller, panadería, bar, o cualquier negocio familiar, en definitiva el sueño de su vida y su esencia. Los gobiernos y la banca lo saben.

Dicho esto, ¿cómo podemos salir de una situación de apretura con poco dinero o incluso sin dinero?

Lo primero sería mirar hacia el interior de cada uno de nosotros y hacernos dos preguntas, ¿Qué sé hacer? y ¿Qué es eso que disfruto haciendo por muchas horas que le eche? Si las dos coinciden, ya tiene la mitad de la ecuación de hoy resuelta, sigamos entonces porque ya tenemos localizada la vocación.

Ahora toca, como dicen los Milenian, “monetizarlo”.

Don Tomás Pascual, fundador del Grupo Leche Pascual, me dijo en una ocasión que él, de las matemáticas solo sabía dos reglas, “sumar y multiplicar”. También es cierto, que él era una persona de vida ordenada, yo le conocí cerca de sus ochenta años, pero me impresionó su impecable presencia, su agudeza mental, y su oculta generosidad, en definitiva, su alma.

Así que, empiece por hacer lo que le gusta, con tienda o sin tienda, con taller o sin taller, ¡cuidado con los gastos fijos!. Mi exjefe, y hoy amigo, “Florencio Carrera” siempre me decía:

  • Ángel, los gastos son siempre más y los ingresos siempre son menos de lo previsto.

Hecho esto, diga lo que hace bien a sus conocidos por todos los medios gratuitos que le sean posible, y olvídese del margen comercial, “maldita palabra”, el único margen que existen en los negocios entre seres humanos son «los clientes agradecidos» por un buen servicio prestado, así que probemos a eliminar la palabra “margen” de su vocabulario y cambiémosla por “agradecimiento”, igual funciona…Upss

(Lc. 6.43-44)

  • Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.

  • Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?

  • Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.

  • No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.

  • Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.

  • Así que, por sus frutos los conoceréis.

Qué tengan ustedes un buen día.